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En general podemos decir que la alimentación del caballo se compone
de dos elementos principales:el forraje y el pienso. La clave
para conseguir una alimentación adecuada es lograr el equilibrio
perfecto en la cantidad a proporcionar de cada uno de estos alimentos;
una cantidad que estará en función de la raza del animal, su tamaño,
edad, trabajo que realice, estación...
Es decir, la hierba y el heno que aportan la fibra necesaria
y suponen la mayor parte del volumen de la dieta. Su calidad dependerá
como es lógico de la calidad de la hierba que tengamos, la cual
debe ser vigilada para que mantenga durante todo el año los mismos
valores nutritivos para el animal.

En cuanto al heno (hierba cortada y seca almacenada), tenga
en cuenta que alcanza su mayor calidad después de florecer y
antes de producir la semilla. Vigile que su heno cuente con
hierbas buenas y nutritivas, algunas éstas son:
- Hierba de prado.
- La espigueta.
- La cola de rata.
- La hierba de páramo.
Nunca de a su caballo heno viejo o con moho, podría perjudicarle
su sistema respiratorio. Además debe dejar transcurrir por lo menos
seis meses para que un heno sea válido para la alimentación.
Un heno con menos de este tiempo puede resultar indigestivo e incluso
provocar cólicos al caballo.
Le recomendamos que si no posee hierba de calidad, utilice el
ensilado (hierba natural empaquetada al vacío), ya que posee
un alto valor nutricional. Puede mezclarlo con el heno para aumentar
su volumen pero también debe saber que el ensilado puede sustituir
completamente al heno, eso sí, debe introducirse en la dieta del
animal de forma gradual.
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